Conmemoramos el Día Mundial del Voluntariado con el Relato Ganador de nuestro Concurso

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“… ¿Te acuerdas?…

Definitivamente el cambio de hora no nos ha venido bien a los dos.
Él estaba acostumbrado a dormir la siesta mientras yo compartía mi partida de mus con los amigos y luego teníamos nuestro paseo diario hasta que la noche se apoderaba de la poca claridad que queda caída ya la tarde en este descafeinado otoño.
– “Se ha hecho de noche, papá, y no podemos dar el paseo, así que vamos a ocupar el tiempo jugando con las pinturas que hace años le regalaste a tu nieta. Eran Alpino,… ¿te acuerdas?”
Con la mirada tierna entendí que asentía.
Junto a las pinturas teníamos unos folios y empezamos a jugar. El seguía mis movimientos y … comenzamos…Ambos cogimos la pintura negra.
– “Ves, papá?. Es el color negro. Este color a ti no te gusta, ¿verdad?. Es el color de las noches que pasabas regando en Los Anevados porque te tocaba el agua, las habas estaban en flor y si no granaban no había cosecha. Es el color del cielo cuando anunciaba tormenta y teníamos que ir a la era a tapar la trilla y la paja con una manta de sacos que hiciste tú por el invierno. Luego ya teníamos otra mejor, negra por cierto. Era también el color de esos pájaros que anidaban bajo las vigas del portal y que a mamá no le gustaban porque lo manchaban todo y tú le decías: Déjalas, coño, que también alegran la casa. ¿cómo no te vas a acordar?. Eran go-lon-dri-nas, pero tú, más sabio, las llamabas vencejos y te ensimismabas viéndolos hacer acrobacias en el corral, ehhh… Volaban de la chimenea de la cocina vieja al boquerón de la tenada y allí picoteaban las alpacas que teníamos de hierba y paja.
Y era el color que vestía mamá sus últimos años, cuando despidió a sus padres…Bueno,… es un color triste. Vamos por otro…
– Ahhh, has cogido el amarillo… Este síii … pero no te ríes como cuando me pintabas de pequeño el trigo tuyo y el del vecino. ¡¡¡ El tuyo siempre era más alto y tenía mejor grano!!!. ¡¡¡Cómo presumías cuando ibas a la cantina y con tu café, tu copa de veterano y tu faria alardeabas de más espiga y mejor caña. ¡¡¡Claro!!!, me decías, es que yo abono mucho más… y voy a misa, que el vecino es un poco ateo… y eso Dios lo tiene en cuenta. ¿Verdad que te acuerdas?
Es además el color de este otoño lleno de matices y tonos amarillos que adornan nuestros árboles. Mañana cuando nos levantemos, vamos a La Vega y ya verás cuántas hojas amarillas y cuántas tonalidades diferentes. Son hojas que abandonaron su árbol para adornar el suelo. ¿Vale?.
Venga campeón, otro color…
– Que bueno,… el verde. Es el que más me gusta, porque es el más abundante. Verde que te quiero verde… como la hierba de los prados que segaste a guadaña, los maices que te sembró una máquina de S. Martín o las habas pintas de Los Barriales. ¡¡¡Cómo te gustaba ver tus habas llenas de fréjoles verdes, tus maices asomando las primeras mazorcas y tus prados con frondosa hierba lista para segar. Ahhh… y la cosechadora que también era verde; la remirabas con los brazos cruzados e izabas la boina un poco incrédulo… ¿ A que sí te acuerdas?
Seguimos… otro color…
– Halaaa… el marrón… ese que tu llamabas el ratino, por ser el color de la pareja de vacas, la garbosa y la gallarda, que eran la envidia de todos: buenas para uncir, daban leche, una cría al año y abono para las tierras. ¡¡¡Qué chollo!!!. También era marrón aquel sombrero que sólo ponías los domingos y fiestas de guardar. Menuda bronca me lanzaste cuando un año te lo cogí yo para la fiesta de los mozos. A mí no se me ha olvidado. ¿Tú te acuerdas?. Salió de tu boca un taco… venial eso sí… Mecachiss… Aquel 18 de Julio, en la feria, junto al sombrero, también compraste la forca de 6 dientes, que decías que era la única en todo el pueblo. Todos la queríamos para dar vuelta a la hierba, porque avanzaba el doble que las otras que habías cortado en el prado de El bosque del negrillo que daba sombra a las vacas en pleno verano. De ésto sí te acuerdas…
Seguimos… ahora me toca a mi… éste: el blanco.
Con razón dicen que este es un color frío.  Frío de la nieve del invierno que llenaba todas las calles. Pero tú tenías solución para todo: poníamos las madreñas y con una pala hacíamos un sendero para poder ir a la escuela, eso sí con los chanclos y el pasamontañas. ¿te acuerdas de aquel muñeco que hiciste en mitad de la calle? Le poníamos una gorra tuya y un palo en la boca, cual puro de aquellos que trajiste de tu mili en Melilla. ¿te acuerdas que los tenías guardados en el vasal? También eran blancas las quilmas que llenabas de habas cuando tocaba majar y trillar en la era. ¿ te acuerdas de aquel mítico reto de todos los años? …Venga listos que se acabamos pronto, vamos todos al Cristo a Benavides. Y claro que acabábamos pronto,… pero lo del Cristo…no siempre se cumplió. Ahhh,… que no te acuerdasss? Un poco pillín sí eras…
Venga, elije otro color… este mismo… el rojo.
¿Qué teníamos rojo en casa…? Bueno rojo, rojo…no , porque tú lo llamabas encarnado. ¿No te acuerdas?. Pues te lo voy a decir yo porque era el orgullo de tus hijos: El seat 127 y las cerezas del árbol que tenías en el huerto al lado del reguero. Del primero porque nos llevabas a Sardonedo a la fiesta el día de S. Juan y de las cerezas porque todo el que entraba en casa en el mes de junio se llevaba un cesto de ellas. Pero ambos tenían dos limites. Con el coche no nos atrevíamos a ir a León y con las cerezas nosotros, que no teníamos cabeza (éramos demasiado inocentes) nos hacían daño… y más. De ésto tú no te acuerdas, pero yo sí.
¿Ya te cansas?. Venga el último. Elígelo tú… azul
Pero, papá, azul no teníamos nada. A ver, vamos a pensar… Bueno, yo veo dos cosas azules: la puerta de la panera que la pintaste una tarde de invierno que no paró de llover y el guardapolvos que ponías siempre en casa para no mancharte, o para que mamá no te riñera o para quitar frío… ¿Te acuerdas para qué lo ponías?
Bueno, papá, ¿ya te cansas? Quedan aún más pinturas…
Tenemos más tardes para hacer números, ver fotos, clasificar aperos de labranza y para otro trabajillo que siempre te gustó de velada: al calor del brasero, escoger habas y cantarme esas canciones picaronas que cantabas a las mozas cuando las veíais cortejando con sus novios. Venga cántame una, aquella que empezaba con… eres buena moza ,sí… o aquella de … en Alcoba nace el ramo…Ahhh, que no quieres… pues vale. A ver el parte, cenar y a la cama”.
Entonces me desperté y una voz trémula, dubitativa, serena y dulce, salió entre dos escuálidos dientes que pernoctaban en su tierna boca, y me susurró:
“Y tú,… ¿quién eres?”
– Yoo..?
YO SOY VOLUNTARIO.”

voluntario
Alfonso Sánchez Sánchez.
Voluntario en AFA Santa Marina del Rey (León)

 

Nota de Prensa: eepurl.com/crEGiL

By | 2017-05-16T11:52:22+00:00 Diciembre 5th, 2016|Noticias|Sin comentarios

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Federación de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras demencias. Toda la información que necesitas sobre el mundo asociativo del Alzheimer en Castilla y León.

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